El corazón tiene razones que la razón no conoce.
No son pocas las veces que ya te he dicho adiós,
conozco esas horas de angustia cuando te marchas sin mirar los que vas dejando
atrás, sin decirme nada, dejándome solo aquí, esperando, desechando las
promesas que quedaron a la deriva por no saber perseguir los sueños que tenía,
esas escenas las conozco ya, no tienes por qué sentirte mal. Después de todo,
quien no usa la razón en todo esto aquí soy yo, sinceramente me puede el
corazón, y sabes que solo me basta un gesto tuyo, una palabra fría, un
disgusto, un segundo para creer que nada está perdido. Pero puede que algún día
te deje atrás y quizás ese día podría ser hoy. ¿Qué sabes tú de lo que vas
dejando en mí?, ¿qué sabes tú de la soledad que dejas cuando no te veo más?
¿Qué sabes tú cuando dices comprender?, ¿qué sientes tú al dejar ir?, y ¿ese sentimiento
que por mí decías sentir? Y si te preguntas por qué no puedes volver a empezar,
quizás la respuesta sea: que jamás ese orgullo te va a dejar amar.
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