viernes, 6 de septiembre de 2013
No vales ni la mitad de lo que dueles.
Dicen que es de tontos seguir intentándolo cuando se ve que
no hay futuro, pero que es de cobardes rendirse. Que cuando se cierra una
puerta, la vida te abre una ventana; y si alguien se va, es culpa del destino,
si se aleja de ti tienes que dejarlo ir. Sin embargo, te obligan a aferrarte a
todo lo importante, te dicen que no la dejes escapar si merece la pena. Y tú
piensas "claro que la merece" mientras tus amigos no hacen más que
evitar el tema para que consigas de una vez olvidarte de ella. Te dicen
"fuiste un tonto, no tenías que haber hecho eso, no tenías que haber ido
llorando a verla, no deberías haberle contado tantas cosas" pero sin
embargo, no te arrepientes de nada. La única verdad es que te jodía verla con
otros, pero preferías ser su amigo que no ser nadie. Que intentabas siempre
sonreír cuando estabas con ella, pero estabas harto de tener que recurrir los
sábados a la botella, y de fumarte un cigarrillo tras cada conversación porque
no podías más. Te hacía daño y tú lo sabes, y dices haberte olvidado de ella de
una vez, dices que ya ni siquiera te sabes su número, que no te acuerdas del
día en que la viste por primera vez, ni por última. Pero tú y yo sabemos que no
es verdad, que la sigues queriendo, que cada vez que miras su whats app y la ves conectada te mueres porque te
salude, y que odias cuando ya no te contesta. Que estás loquito por sus huesos;
y que, aunque ahora haya otras, sigues pensando en ella cada vez que una chica
te mira. Y te sigues preguntando por qué no hay nadie capaz de igualar su
sonrisa, por qué nadie te abraza con sus abrazos, por qué nadie te besa como ella
lo hacía. Bienvenido a la amargura del para siempre.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)