viernes, 28 de septiembre de 2012

Por que no vivir en un sueño que se es más feliz

Todo está cambiando; las agujas del reloj no paran de moverse y van demasiado rápido. Mis viejas costumbres y manías ya no parecen ser las mismas. Dentro de poco sólo me quedarán los recuerdos que una vez lo fueron todo. Dentro de poco ni siquiera podré ir y decirte te quiero sin que un pedazo de mi se eche a llorar; no habrá manera de volver atrás ni de decir todo aquello que una vez nos callamos por miedo de perdernos incluso a nosotros mismos…; miraré a la luna solo, desde mi terraza, pensando en que tú la podrías estar mirando también; gritaré lo más alto que pueda hasta que mis pulmones se queden sin aire que no puedo más…y no; Dentro de poco sólo me quedará pensar lo feliz que una vez fui.

Nos dicen que podemos tenerlo todo, que no hay nada imposible, que seremos quién nosotros queramos ser. Eso no son más que sueños porque qué pasa cuándo lo que tú quieres es imposible de tener. Nadie te enseña a vivir y eso, por muy duro que sea, es la realidad.

Hay que aceptarlo. El dolor dura tanto y como uno desea y corta tan profundamente como lo dejes continuar. El desafío no es cómo sobrevivir a un corazón roto, sino aprender de ellos. 

lunes, 24 de septiembre de 2012

Be stronger.

"Justo hoy un año de todo, justo hoy hace un año eras la persona más feliz de este mundo, justo hoy hace un año lo tenías todo. Aquí se acaba; coge todo eso que sientes, todos esos recuerdos que no paran de atormentarte; todos los que no hacen más que sacarte una y otra lágrima sin cesar; todos los que en algún momento te hicieron sentirte realmente vivo; todos y cada uno de ellos... y guárdalos lo más lejos que puedas. Echa la llave y tírala, que se los lleve el cajón del olvido, que aunque sepas que siempre van a estar ahí, te permita amenizar lo que va a ser el resto de tu vida."


domingo, 16 de septiembre de 2012

El corazón tiene razones que la razón no conoce.

No son pocas las veces que ya te he dicho adiós, conozco esas horas de angustia cuando te marchas sin mirar los que vas dejando atrás, sin decirme nada, dejándome solo aquí, esperando, desechando las promesas que quedaron a la deriva por no saber perseguir los sueños que tenía, esas escenas las conozco ya, no tienes por qué sentirte mal. Después de todo, quien no usa la razón en todo esto aquí soy yo, sinceramente me puede el corazón, y sabes que solo me basta un gesto tuyo, una palabra fría, un disgusto, un segundo para creer que nada está perdido. Pero puede que algún día te deje atrás y quizás ese día podría ser hoy. ¿Qué sabes tú de lo que vas dejando en mí?, ¿qué sabes tú de la soledad que dejas cuando no te veo más? ¿Qué sabes tú cuando dices comprender?, ¿qué sientes tú al dejar ir?, y ¿ese sentimiento que por mí decías sentir? Y si te preguntas por qué no puedes volver a empezar, quizás la respuesta sea: que jamás ese orgullo te va a dejar amar.

jueves, 13 de septiembre de 2012

Hablo de hacer sueños realidad.

Yo también me he sentido frágil cuando alguien me ha mirado fijamente a los ojos, yo también he visto mi mundo derrumbarse sobre mi espalda cuando menos fuerza tenía para sostenerlo, yo también necesito esa sonrisa para vivir, necesito mil motivos, mil movimientos, mil susurros...


...para sobrevivir día a día.

Lo que trae septiembre.

Tengo sed de horizontes, de atardeceres, que en mis ojos se refleje ese color intenso que siempre  me devuelve la esperanza. Tengo ansia de carreteras interminables, de desayunar paisajes y café. Quiero amanecer cada día en un lugar distinto. De escaparme de  la rutina y escribir historias en servilletas para luego abandonarlas, que andamos escasos de sueños. Y renacer en medio del bosque como cuando me escapaba corriendo a ella con un libro y volvía sonriendo. Los libros siempre tienen respuestas. Y la música. Y la poesía que me rescata cuando los días grises me atrapan. O renacer en medio del tráfico justo cuando parece que el ruido de los coches forma la melodía perfecta. Subir a lo alto de un edificio y lanzar toda la tristeza para que se estrelle contra el asfalto. Este otoño renacen mis sentidos. No voy a hablar de historias de trenes, de idas y vueltas, ni de las veces que quise escapar de todo. Voy a hablar de la manera que tienes de apartarme el pelo de la cara cuando me tienes cerca, de cómo me haces el desayuno, con mimo y cuidado para que yo te diga “esta mermelada no me gusta”. De las veces que me perdí en tu cuello olvidando el camino de regreso con tus labios susurrándome un “no pares”. Y tu cuerpo que parecía una pista de despegue, o de aterrizaje, quien sabe. Hemos cogido tantos aviones, tantos trenes de vuelta de la ciudad del viento, tu mano en mi mano, tus ojos en mis ojos. Que todo parece más fácil cuando estás a mi lado. Y los horizontes y las carreteras interminables, los desayunos, los viajes sin ida ni regreso, no son lo mismo si tú no estás a mi lado. Si tus ojos tristes no acompañan a mis ojos solitarios, haciéndoles sentir un poco menos solos.





Que nada tendría sentido si tú no estuvieras ahí, compañero de viajes en este camino largo que es la vida.